La aventura de la vida empieza en el mar. Muchos opinan que la inquietud del hombre por sumergirse en el mar no es mas q el deseo de la vuelta al origen. ¿Cómo luchar en contra de un legado genético tan poderoso?.
Civilizaciones antiguas usaron su ingenio para poder ver bajo la superficie del mar. En Roma, los buceadores tomaban aceite en su boca, una vez sumergidos dejaban escapar el aceite para poder observar con nitidez aquello q les interesaba. Otros usaban grandes caparazones de nácar pulido a modo de lente. En el antiguo Egipto ya existían coraleros. En el milenario Japón muchas mujeres se convirtieron en cazadoras de perlas. En Grecia eran comunes los pescadores de esponjas. A partir del s. XVII se usaron campanas de aire para recuperar las valiosas cargas de naves y partes aprovechables de los propios galeones accidentados. Parece q el esfuerzo de conciliación con los elementos nunca ha sido fácil, ni siquiera ahora.
En los años 40 un joven genial y creativo Cousteau y el inventor Emile Gagnan diseñan y patentan el Aqualung, el primer regulador de demanda de aire comprimido en la historia del buceo que dotara al hombre de cierta autonomía bajo el mar.
Así adquieren la fama y la riqueza que mas tarde permitió a Cousteau mostrar al mundo un fascinante y misterioso entorno submarino.
En 1950 Cousteau abandona la marina francesa con el grado de Capitán de Corbeta. Así es apadrinado por el mecenas ingles Lord Guinness que le proporcionará el Calypso y la iniciativa privada que le dará la oportunidad de afrontar su ansia de explorar nuevos mundos, en definitiva, de libertad.
Hoy en día los avances tecnológicos y la medicina hiperbárica propician cada vez con paso mas firme el desarrollo de esta disciplina.
Buceadores de todo el mundo viajan y acarrean sus pesados equipos de un lugar a otro con el unívoco objeto de conocer y saciar sus inquietudes de aventura hasta los más recónditos y apartados puntos del planeta. Son los destinos de buceo. El Mar Rojo, Caribe, Tailandia, Polinesia. Aquí hay para todos los gustos. Hay quien busca barcos hundidos; los codiciados pecios que intrigan a algunos buceadores durante toda su vida, exóticos peces y corales de colores o por que no conocer gente y lugares apetecibles. Es el buceo exótico que nunca acabarás de contar a los amigos y nunca repetirás la misma historia.
La biología marina. Hay buceadores que adoran la vida del mar. Están dispuestos a todo. Por el contrario hay otros que prefieren bucear en misteriosos barcos hundidos con intrigantes leyendas e historias marineras. Nos imaginamos como seria la tripulación, sus ropas, la comida. Son momentos que permanecen indefinidamente en la retina. Nos sumergirnos y la superestructura del buque aparece sobre el fondo, planeamos por la cubierta hasta llegar a la popa donde bajamos a la hélice, y nos medimos con sus enormes palas. Los contraluces nos hacen fijar la mirada sobre chimeneas y mástiles que aparecen, a pesar del tiempo, todavía erguidos con orgullo marinero.
Sabemos a través de los archivos que la principal fuente del patrimonio arqueológico marino se encuentra en los pecios. Esta disciplina, la arqueología submarina, nos ofrece la posibilidad de aprender de nuestra historia naval, rutas comerciales ancestrales, intercambios culturales entre pueblos y el desarrollo de las civilizaciones; son sin mas el naufragio de una edad anterior; los restos de épocas pasadas. Es una inestimable retrospectiva que no debemos obviar.
A principios del s. XIX un buque de guerra era la máxima obra de ingeniería a la que el hombre podía enfrentarse. Los buceadores son capaces de saborear la esencia del poderío naval de nuestros ancestros.
Hay quien no estuvo en la batalla deTrafalgar pero puede acariciar los antaño rugientes y temidos cañones del Bucentaure, buque insignia de la flota combinada franco-española durante los tiempos de la épica batalla, ahora acallados yacen majestuosos sobre el lecho marino de las ricas aguas gaditanas.
Los buceadores navegan por aguas de la aventura de la historia, comparten momentos con amigos y escapan de la rutina de lo habitual.
El mar esta vivo. El mar esta enfermo. El Mediterráneo necesita la acción conjunta del hombre y la ciencia para evitar la progresiva degradación de sus tan delicados ecosistemas.
Es tarea de todos nosotros concienciar y hacer comprender a los más jóvenes, pues a ellos pertenece tan valioso legado.
Quizás algunos no entiendan por que respirar aire comprimido de una botella, no poder hablar, pasar frío o incluso madrugar los días libres puede llegar a convertirse en una experiencia tan especial para otros. Cousteau solía decir que cuando buceaba se sentía como un ángel. Experimentar la ingravidez, poder desplazarse a voluntad a través de la columna de agua, el intenso azul, el cristalino frío, el nitrógeno residual, el sabor de la sal en la boca hacen del submarinismo una oferta difícilmente igualable. Para muchos el mar se presenta como el último símbolo del amor, de aventura romántica vivida y por vivir.
Quizás sea el cambio de medio lo que nos hace sentir llenos. El respeto por el silencioso océano nos hace callar y contemplar, callar y contemplar...
En la actualidad la situación de los océanos del planeta es compleja. El aumento de la emisión de gases y el calentamiento global ponen en peligro inminente los arrecifes del planeta. Los biocidas que se emplean en las pinturas de los barcos, vertidos tóxicos y explosiones atómicas y nucleares, por citar algunos alteran y desequilibran el frágil equilibrio de los ecosistemas marinos.
La explotación industrial de depredadores claves en sistemas altamente estructurados disminuye la diversidad en las comunidades y convierte zonas propicias para la explotación turística submarina de las regiones más pobres del planeta en áridos y desérticos paisajes lunares.
Solo desde la conciencia global y el conocimiento del medio marino podremos conseguir el respeto que el mar merece desde todas las esferas sociales del planeta.
El buceo moderno recreativo solo es posible a través de la defensa del medio y el respeto por nosotros mismos, así desde el punto de vista de la experiencia y el conocimiento lograremos cambiar la situación actual.
Hasta nuestros días la divulgación ha sido tarea de grandes aventureros y costosísimas expediciones, una vez abierto el camino debemos seguir la senda de todos estos pioneros que dedicaron sus vidas a dar a conocer al mundo algo que a ellos les pareció digno de amar. A esta gente nos sentimos agradecidos y les correspondemos con nuestro trabajo diario, empeño y voluntad. Gracias a toda la gente del mar.
Desde aquí nos sentimos obligados a crear una expectativa de vida para los océanos del planeta, la esperanza ya existe.
Club de buceo CAPITAN GARFIO
Joaquín Torres Martínez
Socio nº 012
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